22 de noviembre de 2011

10.

Ésto no es un pedido
más bien se constituye un ruego / una
oración que declama / de rodillas
por su misericordioso ánimo.
Me abandono ante su poder
y espero la salvación.

Antes hice un juramento,
paradoja de la cual no escapo / juré
nunca doblegarme ante la autoridad
pero es que así son las cosas, vidita.

Su deleite es admirar las creaciones
por ella liberadas.
Su albedrío la contenta y es, al mismo tiempo,
lo que la enfurece.

Tu madre es el cielo turbio de otoño
la mía el viento que arrasa el pueblo
y para siempre lo sepulta entre la arena
o hasta el día siguiente
cuando lo deja, tu madre, florecer.

De ambas pido el perdón que cabe
a un preso de las circunstancias
y todavía más, imploro:
no vaya a ser éste el final.

Oh de las cosas que crean
nadie puede objetar acaso un rasgo
y de aquellas que destruyen
nacen mejores.

Es por eso que la entrega
de mi suerte es lo de menos,
no me inquieta en modo alguno
la contradicción que ésto supone;
todavía confío en que los míos
sabrán clavar el puñal
en el momento justo.

3 comentarios:

Laurita H. dijo...

leo el blog y me llegan al mail tus mensajes, vidalita

quiero poemitas



el 15 a la mañana llego al mar.
proximamente: mail.

Laurita H. dijo...

¿Y los poemitas? ¿Dónde están los poemitas?

Parra dijo...

no están (o no quieren salir / tienen cibergrafofobia )