3 de marzo de 2011

Posmodernidad I

No se porqué tengo tantas ganas de llorar.
¿Será porque de varias incertidumbres
armé una verdad que idolatro con vehemencia?
¿Será porque no vivo en un tiempo de certezas?
Las ganas de llorar ¿serán por algún desgraciado
hecho o circunstancia que recuerdo?
¿Serán por las pérdidas / por las conquistas mediocres?
En este día con lluvia o soleado
tengo ganas de llorar
y no sé porqué.
Tengo ganas de salir a la lluvia
y empaparme con el sol espléndido.
No sé porqué tengo tantas ganas de llorar.
¿Será por el amor que nunca más sentiré?
¿O por el amor que nunca tuve?
¿Será este llanto una despedida?
¿Será esta agonía una lágrima? ¿Esta porfiada lágrima un comienzo?
¿No son acaso todas las palabras la misma
palabra?
Tengo ganas de llorar, vidita.
Tengo ganas de llorar y lloro
con un nombre falso
en una esquina que no existe
sobre un hombro
que mañana no estará.

3 comentarios:

lapaupurapa dijo...

Algunos Galeanos Eduardos, algunos libros, algunas lluvias, debilitan los corazones, vidalitá.

Si le ponemos una melodía (vidalitá del camino) y una mercedes sosa a estas palabras, muchas almas se pondrían cachuzas.

Dicen por ahí que con ternura venceremos, pero hay que tener cuidado con las nostalgias. Prefiero que siga incentivando a la revolución y no a revolver-nos.

Adiós señorito,
todas sus palabras están re-copadas, y son contagiosas. Y no me gusta la nostalgia arrabalera.

•car.•°● dijo...

enloquecernos con lo que nunca fue, añorar tiempos pasados que asumimos que fueron mejores. es la locura esa que llevamos encima todo los días, que nos hace creer que todo lo que alguna vez fue, fue mejor. que todo lo que perdimos podría ser hoy algo satisfactorio para nuestro ser.
y lloramos, lloramos sin consuelo por cosas que no pasaron. y deseamos con todas nuestras fuerzas volver a esos tiempos de las certezas. pero nos engañamos, pues no hay certeza alguna que podamos alcanzar. y aunque ilusoriamente creamos que aquellos afortunados de ante gozaban de eso que tanto añoramos, en verdad.. ellos también fueron nostálgicos empedernidos de tiempos anteriores. ellos también lloraron con nombres ficticios y dieron comienzo(o continuaron), a este sin fin de sentimientos melancólicos sobre tiempos mejores.

Parra dijo...

"todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. [Hay que]agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa".